Transmedia Literacy: La evolución del aprendizaje
Viernes, 29 Junio 2018

Transmedia Literacy: La evolución del aprendizaje

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La investigación Transmedia Literacy, fue un proyecto a gran escala, que contó con la participación de 30 investigadores de 8 países, que durante 3 años intentaron descifrar qué están haciendo los jóvenes con las nuevas herramientas tecnológicas, dónde lo están aprendiendo, y cómo aprovechar estas habilidades en el salón de clases.

La rápida evolución de las nuevas tecnologías y sus múltiples herramientas de comunicación no pasan desapercibidas para jóvenes y adolescentes quienes son la audiencia que las adopta con mayor facilidad. Ya sea compartir una historia en Instagram, aplicar una máscara graciosa en la cara de las personas que aparecen en una foto o video, o enfrentarse junto con sus amigos a otro equipo en una arena a muerte en el último videojuego. Los jóvenes están aprendiendo competencias que no se enseñan en casa ni en la academia.

La idea de esta investigación fue entender por qué los jóvenes aprenden tan fácilmente y con tan buena voluntad estas competencias; con el objetivo de crear un kit para profesores, en el que puedan explotar esas competencias dentro del aula a través de actividades didácticas, que reduzcan la distancia hacia la educación formal en los jóvenes.

En el video podemos observar la primera fase de la investigación:

Para lograr su objetivo, los investigadores integraron diferentes metodologías de obtención de datos. Se utilizaron encuestas, talleres participativos de creación, entrevistas personalizadas, y control por medio de una bitácora, de las actividades de consumo mediático realizadas por los jóvenes durante un mes. La idea fue realizar un mapa que aprovechara los datos obtenidos por medio del método 'short term ethnography' (Etnografía a corto plazo), complementado por un análisis de las plataformas y redes sociales más usadas por los jóvenes llamado Netgraphy, o netografía.

Durante el transcurso de la investigación, se realizaron 1.633 encuestas, 58 talleres, 311 entrevistas y se estudiaron 8 comunidades en línea. El resultado, clasifica las competencias que los jóvenes aplican a sus actividades mediáticas dentro de 44 competencias principales como: Editar o modificar contenidos de foto o video, y 190 competencias específicas como realizar un collage fotográfico.

Evidentemente, no todos los jóvenes contaron con las 190 competencias principales y específicas establecidas durante la investigación. Existen jóvenes que en su mayoría hacen un uso pasivo de las plataformas, pero también existen otros más activos e interesados en compartir sus actividades de maneras creativas con otros. Al alcanzar esta realización, los investigadores decidieron más que hablar de 'nativos digitales, referirse a los usuarios como casuales, aspiracionales y expertos.

Sean cual sean sus capacidades, los jóvenes están desarrollando habilidades -fuera de la academia- para la gestión de contenidos que establecen su propia imagen en línea.

 

La dificultad de coordinar un proyecto que abarcó investigadores y participantes de ocho países no hizo sencilla la labor, pero la diversidad era necesaria para que el mapa creado fuera lo más completo posible.

Aprovechando la participación en Colombia, de estudiantes de la Pontificia Universidad Javeriana, entrevistamos a Carlos Barreneche, profesor del departamento de Comunicación de la universidad, Doctor en Medios y Comunicación de la Universidad de Westminster y magíster de Comunicación en la misma universidad:

Entendiendo los contextos y las dinámicas de los investigadores ¿Cuáles fueron los principales retos para llevar a buen término la investigación?

El principal reto para este proyecto fue asegurar el cumplimiento de las políticas de investigación de la Comisión Europea respecto al manejo de datos personales de menores de edad. Para ello fue necesario obtener certificaciones de consentimiento informado por parte de padres de familia, colegios, y de los estudiantes mismos que hicieron parte del estudio. Además de implementar protocolos de seguridad para el almacenamiento y procesamiento de la información. Pero ¿por qué es esto un reto en nuestro contexto? Primero porque surge cierto recelo cuando nos piden firmar algo con implicaciones legales, y si bien esto se hace para proteger a los menores, muchas familias se abstienen de participar por una desconfianza "natural" a las instituciones. Segundo, porque si bien en nuestras culturas de investigación se consideran estos aspectos éticos, necesitamos trabajar en el dominio de prácticas técnicas comunes de manejo de información para garantizar que se respete esta dimensión en la investigación con sujetos vulnerables.

¿Cuál es el principal desafío que enfrentan los investigadores al momento de abordar contenidos que son complicados para muchos lectores?

El problema de la traducción: cómo comunicar saberes complejos sin caer en la excesiva simplificación o banalización de los mismos, de tal manera que logre involucrar a la gente en debates públicos sobre los temas en cuestión.


El profesor Carlos Barreneche de la Pontificia Universidad Javeriana formó parte del equipo investigador.

¿Qué elemento ofrece un sistema educativo tradicional que no podría ser reemplazado por uno digital?

Definitivamente la presencia del otro y con ello la posibilidad de socialización del conocimiento. Esto si pensamos que la educación y la construcción del saber no es un ejercicio meramente individual. Si bien existe la posibilidad de simular este encuentro con el otro a través de mediaciones digitales, esto no es un sustituto del encuentro en los salones de clase. Muchas de las principales universidades del mundo ponen a disposición sus cursos en línea (¡gratis!), sin embargo, un porcentaje muy pequeño de quienes participan de estas experiencias los terminan, principalmente porque son experiencias educativas relativamente solitarias.

 

A raíz del estudio ¿Cuál fue el descubrimiento que más lo sorprendió?

El lugar de YouTube como un espacio vibrante y central de experiencias de aprendizaje para los adolescentes. Allí aprenden de otros y enseñan a otros (ej. a través de la producción de tutoriales). YouTube aparece como una suerte de alternativa a la escuela (o nueva escuela a distancia) y un espacio de posibilidad para la experimentación pedagógica para los profesores. Esto contrasta con el poco entusiasmo que suscita en los adolescentes una plataforma como Facebook --a quien muchos profesores acuden como herramienta para desarrollar sus cursos---, y que es percibido por ellos generalmente bajo una luz negativa: un espacio "en el que toca estar" por demanda de los adultos, un lugar para la gestión de las tareas y de relaciones con familiares.

Para concluir, Barreneche afirma: "Las nuevas tecnologías no deben pensarse como un sustituto de las herramientas pedagógicas tradicionales sino como un suplemento de estas. Ellas hacen además parte de las prácticas de lectura y escritura hoy. Un profesor debería incorporar estos lenguajes y modos de conocer siempre críticamente, es decir, no ceder a la presión por la aceptación acrítica de herramientas en función de una supuesta innovación, y siempre considerar su valor pedagógico intrínseco.

La labor educativa está atravesando momentos de transformación. Y gracias a investigaciones como Transmedia Literacy, podemos afirmar que avanzamos hacia el desarrollo de modelos esducativos que aprovechen mejor las herramientas digitales para invitar a los jóvenes a participar orgánicamente.

Puedes leer la investigación en español por aquí

Si eres profesor y te interesa conocer cómo capturar la atención de jóvenes hiperconectados, puedes leer el micrositio ‘Kit del profesor’ haciendo click aquí.

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Modificado por última vez en Viernes, 29 Junio 2018 21:06