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Córdoba

Sueños que cruzan fronteras

por: Blanca Berrío, Shirley Nuñez, Lina Álvarez, Julia Arroyo

Más de 800 personas entre campesinos, desplazados y ex cocaleros, víctimas de la violencia en Córdoba, le ganaron la batalla al conflicto y hoy recorren un camino que les permite cultivar, en el que han conseguido exportar productos por más de 200 millones de pesos.

Las necesidades los unieron en torno a un objetivo y hoy pueden vislumbrar un futuro más seguro, porque tienen una empresa propia que empieza a volar.

Las asociaciones de campesinos y desplazados de Los Córdobas y Valencia se han convertido en un referente para los demás, pues sus productos están en los mercados de Estados Unidos y Canadá.

Una de estas historias de éxito inició con un puñado de víctimas que llegaron a Los Córdobas con la esperanza de obtener un pedazo de tierra, para ello invadieron el predio Galilea, de mil 74 hectáreas, el cual fue confiscado por la Dirección Nacional de Estupefacientes al narcotraficante José Ramón Mata Ballesteros.

Personas que residen en  la zona, aseguran que llegaron más de mil invasores, algunos realmente necesitaban la tierra y otros ‘vivos’ que no. Pero fueron los paramilitares, que bajo la fachada de la Asociación del Urabá y Occidente Cordobés (Asocomún), hicieron el ‘espurgue’ de  los que habitaban Galilea.

Tres años después, en el 2006, el Estado depuró a  las familias y solo quedaron 348, a las que el Incoder les entregó en común y por indiviso la tierra, tocándoles a cada una 2,8 hectáreas. Para la adjudicación crearon la Fundación de Campesinos y Desplazados de Galilea  (Funcadegal).

Después de la entrega de la tierra le empezó a llegar a la comunidad ayuda humanitaria estatal y de organizaciones internacionales.

En el 2005 se creó la Asociación de Desplazados del predio Galilea (Asodegal), la cual identificó de las 348 familias existentes 148 desplazadas, condición prioritaria para aplicar a proyectos productivos. El resto eran campesinos sin tierra, quienes crearon en 2009 la Asociación Campesina de Productores de Galilea (Asocaprogal).

«Había unidad, trabajamos en comunidad, hasta que nos dieron la tierra», afirma Julio César Bello González, presidente de Asocaprogal, al hacer referencia al comportamiento de la gente de Galilea antes que el Incoder les entregara los terrenos.

Desde el 2007 hasta la fecha  han pasado por Galilea organizaciones como la Unidad de Víctimas, HFI en alianza con Taller Prodesal, Incoder, Sena, Banco Agrario, Pnud,-Koica de Corea, CCI, PBA y Asohofrucol, todos han aportado el grano de arena para que la comunidad que compone este predio hoy tenga un horizonte mejor.

Asodegal y Asocaprogal, desde el 2005 hasta la fecha, han recibido más de cinco mil millones de pesos en aportes de las diferentes organizaciones que han trabajado en Galilea.

Producen y venden

El 21 de diciembre de 2014 los productores de Galilea empezaron a exportar plátano a Estados Unidos, resultado de las plantaciones que mejoraron con la asesoría de la Asociación Hortifrutícola de Colombia (Asohofrucol).

La oportunidad de llevar su producto al exigente mercado norteamericano la obtuvieron a través de la estrategia Ipdr (Implementación de proyectos de Desarrollo Rural) del Incoder, que les dio semillas certificadas para producir un mejor plátano.

Jorge Antonio Suárez Márquez, representante legal de Asodegal, afirma que hoy la comunidad de Galilea exporta cada lunes 2,5 toneladas de plátano a través de la empresa Uniban del Urabá Antioqueño.

Hasta el mes de marzo pasado habían embarcado al mercado del norte 119 mil 501 kilos que le representaron ingresos por más de 112 millones de pesos.

En Valencia

En el municipio de Valencia, otro grupo de campesinos, mujeres, desplazados y personas que se vieron obligadas a trabajar en cultivos ilícitos, hoy derivan su sustento de la producción de papaya, cultivo propio de esta zona del Alto Sinú, y de plátano, fruta que también abunda en esta región.

La Asociación  Agroecológica de Productores y Comercializadores de Papaya del Alto Sinú (Appalsi), está conformada por 132 personas, quienes vieron en la papaya una fuente de ingresos y empezaron a sembrar la tipo Hawaiana. En 2005 llegó a la población la Tainung, que se adaptaba mejor a las exigencias del mercado, por lo cual, poco a poco, todos se fueron pasando al cultivo de esta variedad.

Dos razones poderosas los llevaron a optar por la Tainung: primero, tiene mayor producción, de la Hawaiana se sacan 40 toneladas por hectárea al año, de la Tainung 70. Y segundo, la Hawaiana no aguanta el transporte y la manipulación de viajes largos, por lo que las posibilidades de exportación son pocas.

«La otra ventaja de la papaya Tainung es que produce todo el año, los picos bajos se dan en la época de invierno. Un árbol comercial produce durante dos años», explica Tony Pacheco Escobar, representante legal de Appalsi.

Desde el 2004 hasta el 2013 el mercado al que tuvieron acceso los papayeros de Valencia y en especial los de Appalsi fue el nacional. Pero al conocer el interés que existe en el exterior por la fruta se dieron cuenta que podían ir más allá.

El 15 de octubre de 2013 salieron de Valencia rumbo a Canadá las primeras 18 toneladas de papaya Tainung pera y Tainung redonda de seis lotes de productores afiliados a Appalsi. Para este primer paso fue fundamental la confianza de la empresa Frandy Group sobre su producto.

Desde Valencia salieron papayas para Holanda, pero en calidad de prueba. «Se enviaron trescientos kilos semanales en tres ocasiones, para saber cómo llega el producto a Holanda», comenta John Aldana González, dueño del predio de donde salieron las frutas, a través de la empresa Ocatí.

Estas prueba demostraron que es necesario mejorar las prácticas de sembrado para que el producto alcance las exigencias que requiere el mercado internacional.

La Asociación de Desplazados Nuevo Futuro (Asodenuf) también en Valencia, ha exportado, pero plátano.

Fue creada en el año 2012 y hoy tiene 104 integrantes víctimas de la violencia que han perdido un familiar.

Inicialmente Asodenuf estuvo integrada por un grupo de mujeres lideradas por Gloria Luz Fabra de Caro, quien venía trabajando desde el 2011 con varias de ellas que habían perdido el esposo por la violencia y quedaron solas con sus  hijos.

«En el 2012 nos constituimos legalmente, y le dimos cabida a un grupo de familias con necesidades en nuestro municipio. Empezamos a trabajar con el proyecto Familias Guardabosques de las Naciones Unidas», explica Ruth Mary Mestra, responsable comercial de Asodenuf.

«Empezamos con dos hectáreas de tierras arrendadas y en este momento ya hay quienes tienen hasta cinco hectáreas con sistema de riego, gestionado a través del Ministerio de Agricultura», explica Gloria Luz Fabra de Caro, representante legal de Asodenuf.

La producción fue creciendo y el mercado local o nacional no les compraba todo,  además  de no pagar bien.  De allí nació la idea de exportar y lo consiguieron en febrero de este año.

Desde ese mes, cada lunes y jueves sale un embarque de plátano con destino al Urabá, ya que el producto es comercializado con la empresa Delmonte.

Entre 200 y 500 cajas salen cada semana, dependiendo de lo fuerte que los azote el verano. Hasta mediados de julio habían exportado a Estados Unidos y los Países Bajos 148 toneladas de plátano.

Las familias, que tienen en promedio tres hectáreas sembradas, ganan entre 2 millones 400 mil pesos y 892 mil cada mes, dependiendo de si la venta se hace para el mercado externo o para el nacional.

Esta organización en los años que lleva de existencia ha recibido más de mil 170 millones de pesos en apoyo del Ministerio de Agricultura, Asohofrucol, Consolidación Territorial, Colombia Responde, Gobernación y Alcaldía de Valencia.

Los miembros de estas tres organizaciones han entendido que con la unión, la perseverancia y ganas de mejorar su nivel de vida, pueden obtenerla con el trabajo de sus manos y lógicamente con el apoyo estatal.